La terapia fotodinámica (TFD) consiste en la destrucción selectiva de tejidos dañados o envejecidos mediante una sustancia fotosensibilizante que se activa al exponerse a una fuente de luz. Este proceso induce una muerte celular selectiva a través de la generación de radicales libres por la activación de fotosensibilizantes intracelulares.
La reacción depende del oxígeno, por lo que la TFD requiere tres elementos básicos: un fotosensibilizante, una fuente de luz y oxígeno.
Cuando el fotosensibilizante es expuesto a la luz, sus moléculas estables se vuelven inestables. Para regresar a su estado basal y estable, estas moléculas llevan a cabo varias acciones, incluyendo la liberación de energía en forma de fluorescencia roja y la interacción con moléculas circundantes, lo que resulta en la producción de radicales libres de oxígeno y otras especies reactivas de oxígeno, causando muerte celular.
Además de inducir la muerte celular mediada por radicales libres, la terapia fotodinámica tiene efectos indirectos, como la regulación de la formación de nuevos vasos sanguíneos (angiogénesis), la formación de matriz extracelular y efectos inmunológicos. Este tratamiento es considerado no mutagénico, ya que no afecta al ADN.
Las características del fotosensibilizante son cruciales para obtener los mejores resultados en la terapia fotodinámica. Las más importantes incluyen:
El ácido aminolevulínico (ALA) es el fotosensibilizante más comúnmente utilizado en terapia fotodinámica. Actúa como precursor de la protoporfirina IX (PpIX), la molécula responsable de sus efectos terapéuticos. El ALA se elimina del organismo en un período de 24-48 horas y puede administrarse tanto de forma tópica como oral.
Sin embargo, el ALA presenta una baja lipofilia, lo que dificulta su penetración en los tejidos afectados. Por lo tanto, se requieren dosis altas (ALA al 20%) y un tiempo de exposición prolongado antes de la aplicación de la luz (4-8 horas) para lograr resultados óptimos.
Dadas estas limitaciones, se han desarrollado profármacos como el metil 5-aminolevulinato (MAL), que es más lipofílico, y el ácido 5-aminolevulínico nanosomado (nano-ALA), que es más hidrofílico. Se ha observado que el segundo compuesto es especialmente eficaz en el tratamiento de la queratosis actínica.
Para que la Terapia Fotodinámica funcione, el fotosensibilizante necesita entrar en las células dañadas o envejecidas y activarse para generar el efecto deseado. Sin embargo, la capa exterior de la piel, llamada estrato córneo, dificulta que esto ocurra. Por suerte, hay algunos tratamientos previos, como el curetaje, los peelings químicos o la microdermoabrasión, que pueden ayudar al fotosensibilizante a llegar más profundamente en la piel. Además, si la piel ya está dañada por el sol o inflamada, es más probable que el fotosensibilizante sea absorbido de manera más efectiva.
Además de estas estrategias, en Clínica Skin Esthetic contamos con otros procedimientos que potencian aún más los resultados de la terapia fotodinámica. Si estás interesado en este tratamiento, no olvides que estamos allí para ayudarte.
La terapia fotodinámica se utiliza para tratar una variedad de condiciones médicas. Algunas de las más comunes incluyen queratosis actínica (QA), carcinoma basocelular (CBC) superficial y nodular, carcinoma de células escamosas (CEC) in situ o enfermedad de Bowen, rejuvenecimiento de la piel, acné y alopecia, entre otras.
La fuente de luz utilizada en la terapia fotodinámica es tan importante como el fotosensibilizante mismo. Debe emitir una luz absorbida por el fotosensibilizante y capaz de penetrar profundamente en la piel. Además, debe causar la menor molestia posible al paciente. La mayoría de los tratamientos se realizan con luz azul, que es absorbida eficientemente por el fotosensibilizante, o con luz roja, que penetra más profundamente en los tejidos. Tanto las lámparas de luz azul o roja como los láseres de colorante pulsado son opciones válidas. La elección depende de la condición a tratar, la disponibilidad y la experiencia del profesional.
En otras entradas del Magazine Clínica Skin Esthetic, hemos discutido sobre los diferentes tipos de luz en medicina estética. Para entender mejor su uso en la terapia fotodinámica, podemos clasificarlas en fuentes de luz coherentes y no coherentes.
Para la TFD, se pueden utilizar diversas fuentes de luz no coherentes, como el diodo emisor de luz (LED), lámparas de Xenón, lámparas halógenas de filamento de tungsteno, lámparas de Waldmann, lámparas fluorescentes y luz pulsada intensa (IPL). Estas fuentes de luz no coherentes presentan varias ventajas:
Sin embargo, también tienen algunas desventajas:
La terapia fotodinámica (TFD) no solo puede revertir el daño solar y prevenir el cáncer de piel, sino que también mejora la apariencia general de la piel. Este tratamiento se puede realizar con varios tipos de láseres, como el láser de colorante pulsado para vasos sanguíneos o láseres para manchas pigmentadas, así como con luces que estimulan la producción de colágeno, como la luz roja y azul.
El objetivo del rejuvenecimiento fotodinámico es mejorar la calidad de la piel sin requerir un largo tiempo de recuperación. Los resultados dependen del tipo de luz utilizada y pueden incluir una mejor pigmentación, una piel más suave y la reducción de arrugas finas. Además, estos efectos no solo son duraderos, sino que continúan mejorando en los meses siguientes al tratamiento.
Aunque el mecanismo de acción exacto aún no está completamente claro, se cree que la TFD actúa de varias maneras: directamente sobre las células, sobre los vasos sanguíneos y mediante una respuesta inflamatoria general. Estos efectos son los que provocan los cambios visibles en la piel después del tratamiento de fotorejuvenecimiento.
El tiempo de exposición a la luz durante el tratamiento no está completamente establecido. Tiempos cortos (30-60 minutos) son más cómodos para el paciente y tienen menos efectos secundarios, pero también resultan en una menor concentración de PpIX, lo que puede hacer el tratamiento menos efectivo. Se ha observado que períodos más largos, como de 3 horas, pueden mejorar los resultados.
Para realizar la TFD deben seguirse protocolos específicos adaptados a cada problema cutáneo y nivel de envejecimiento de la piel. A continuación, se describen los pasos más comunes del tratamiento según la literatura médica:
Los efectos secundarios de la terapia fotodinámica son generalmente leves y poco comunes. Los más frecuentes incluyen enrojecimiento, hinchazón y descamación de la piel durante los 3-5 días posteriores al tratamiento. En algunos casos, también puede haber dolor moderado durante la exposición a la luz.
Según la experiencia de los autores, estos efectos secundarios ocurren en menos del 1% de los casos y dependen de varios factores, como los pasos previos a la aplicación del fotosensibilizante, el tiempo de exposición a la luz, la presencia de ciertas condiciones de la piel en el paciente y su tipo de piel.
Para mejorar la eficacia de la terapia fotodinámica (TFD), es importante seguir ciertas recomendaciones. Según la literatura, algunas de las prácticas más comunes son:
Como se ha mencionado, la protección solar es esencial para maximizar los resultados de la terapia fotodinámica. Además, las cremas regeneradoras tópicas pueden potenciar los beneficios de este tratamiento. A continuación, te presentamos algunos productos recomendados por nuestros profesionales.
En Clínica Skin Esthetic, tenemos protocolos específicos de TFD que nos permiten ofrecer tratamientos con mayor frecuencia, pocos efectos adversos y resultados notables, como una piel más uniforme, brillante e hidratada, reducción de arrugas finas y disminución del daño solar.
La TFD es una técnica prometedora para tratar el fotoenvejecimiento en pacientes seleccionados, ofreciendo resultados satisfactorios, pocos efectos secundarios y un corto período de recuperación. Además de sus beneficios estéticos, previene la aparición de lesiones precancerosas y cancerosas al inducir una reacción fototóxica en lesiones no visibles. Por tanto, es un tratamiento cosmético, preventivo y terapéutico.
A pesar de estos beneficios, se necesita más investigación para perfeccionar los protocolos actuales. Como en otros tratamientos de medicina estética, se obtienen mejores resultados al combinar diferentes modalidades de tratamiento.
Gracias a la capacidad del fotosensibilizante de concentrarse en las glándulas sebáceas, la terapia fotodinámica (TFD) es muy efectiva en el tratamiento del acné.
La TFD tiene varios efectos beneficiosos en el acné:
Diferentes fuentes de luz se utilizan en TFD para tratar el acné, cada una con sus propios beneficios:
Para obtener mejores resultados, se recomiendan periodos de incubación largos (3 horas) del fotosensibilizante, aunque esto puede aumentar los efectos secundarios. Por ello, a menudo se prefieren periodos cortos (1 hora) con múltiples sesiones de tratamiento.
El número de sesiones depende de la severidad del acné. Una sesión puede reducir significativamente las bacterias. Dos sesiones suelen ser suficientes para ver mejoras clínicas, con sesiones cada dos semanas si se necesitan varias.
Es mejor empezar con baja energía para reducir el riesgo de efectos secundarios como eritema, dolor, edema y acné reactivo. Los resultados pueden durar hasta 6 meses.
Aunque la TFD es segura, pueden ocurrir efectos secundarios leves, como:
La TFD es una opción prometedora para el tratamiento del acné moderado, tanto sola como combinada con otros tratamientos. Es especialmente útil en casos recurrentes o cuando no se pueden usar otras terapias. El láser de colorante pulsado ofrece los mejores resultados para el acné.
La terapia fotodinámica (TFD) es una técnica avanzada y versátil que ha demostrado ser efectiva en el tratamiento de diversas afecciones cutáneas, incluyendo el rejuvenecimiento de la piel y el acné. Mediante el uso de fotosensibilizantes activados por fuentes de luz específicas, TFD no solo destruye células dañadas selectivamente, sino que también promueve la regeneración de tejidos y mejora la apariencia de la piel. Además, esta terapia ofrece beneficios preventivos al reducir el riesgo de lesiones precancerosas y cancerosas.
En resumen, la TFD es una opción prometedora tanto para fines terapéuticos como estéticos, con un perfil de seguridad favorable y resultados duraderos. Si bien se requieren más investigaciones para optimizar los protocolos, esta técnica se destaca como un tratamiento integral que combina efectos cosméticos y preventivos, beneficiando a pacientes con una variedad de condiciones cutáneas.
La Medicina Estética llevada a cabo en centros no autorizados y por un personal carente de la formación y entrenamiento reglado es un riesgo serio para la salud de nuestros pacientes. En Skin Esthetic somos una Clínica de Medicina Estética Avanzada. Realizamos abordajes medico-estéticos con alto rigor científico, por un equipo debidamente cualificado y siempre enfocados en conservar la naturalidad que sólo tu puedes tener. Recuerda, en Skin Esthetic trabajamos para que tu única preocupación sea pensar:
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